Mi Calle de Nueva York- Masaje Detox & Restart Body

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Como hace poco me regalaron una experiencia de masaje corporal en Mi Calle de Nueva York (un familiar, no el espacio de belleza). Había probado los masajes faciales con Omorovicza y la limpieza de cutis (muy recomendables), pero no había dado el paso al masaje de cuerpo. Ahora mismo, dadas las circunstancias, era el momento para cuidar del cuerpecito sin quitarme la mascarilla.

 

Un poquito de relax y de quitarse rollos de encima viene muy bien. Así que esto han sido mis vacaciones de Semana Santa sin salir de Madrid jejejejej. Ahora en serio, ¿en qué consiste?

Es un tratamiento en la cabina de Mi Calle de Nueva York con la experta en masajes que tienen, que es la mujer más amable del mundo y que se esfuerza al máximo para que estemos a gusto y seamos capaces de relajarnos (y que yo me relaje es de normal complicado, ya no digo en 2021). Nada más entrar te quitas todo y te dan una de esas braguitas de masaje (aunque puedes quedarte con tu ropa interior si estás más cómoda, sabiendo que puede mancharse un poquillo). Explicas si tienes zonas que prefieres que no se toquen o cualquier alergia. De ahí a la camilla donde te envuelven en toallas calentitas y te dan a oler los productos uno a uno.

 

La primera fase es una suave exfoliación de todo el cuerpo, parte a parte, con un masaje drenante muy suave, que resulta la mar de relajante. La cremita contiene granada y polvo de bambú. Huele a esos zumos verdes que venden en botellitas en las cafeterías veganas. Se retira el exfoliante con toallitas húmedas calentitas (a gusto del consumidor) y te untan delicadamente con una buena capa de una crema densa y verde que hace las veces de activador térmico y contiene alcachofa, zanahoria (vitamina A y C) y guaraná. Después te envuelven en un plástico fino.

Para cuando llegas a la tercera fase ya notas como has relajado todo el cuerpo y la mente. Huele todo riquísimo y estás desconectando del mundo.

En la tercera fase retiran los plásticos y lo que haya quedado de la crema de la segunda fase con esas toallitas y aplican una nueva capa de crema, solo que esta contiene una mezcla de extractos de piña, menta y mango para hidratar y con propiedades antiinflamatorias. Queda la piel hiper hidratada, flexible, luminosa. Además, cada fase va acompañada de masaje drenante y calmante. La última fase incluye un masaje en manos y dedos (muy de agradecer por las de horas de teclado que llevo a cuestas), de hombros (que lo necesitaban), cuello, nuca y un delicadísimo masaje en la cabeza.

La piel está preciosa días después, suave, fresquita. Muy recomendable para novias o novios que quieran sentirse como nuevos en su gran día o para cualquiera que ahora necesite darse el inmenso capricho de reconectar con su cuerpo y desconectar del mundo en un entorno seguro y calentito.

Ahora que apenas tocamos nada ni a nadie, un masaje de este tipo resulta una experiencia diferente.

Son 75 minutos de tratamiento y cuesta 95€, vale cada euro que cuesta y el tiempo se te pasa volando.

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